Alejandro Moreno denuncia que Morena se apoderó de Sinaloa con apoyo del crimen organizado y exige renuncias inmediatas
Alejandro Moreno afirma que la elección en Sinaloa fue intervenida por estructuras criminales y que hoy las investigaciones internacionales lo confirman
El caso Sinaloa se ha convertido en uno de los episodios más explosivos de la política reciente, luego de que Alejandro Moreno asegurara que lo ocurrido en ese estado no fue una elección democrática, sino una operación sostenida por el crimen organizado para imponer a Morena en el poder. Recordó que durante años se denunció que Sinaloa, un bastión político importante, fue arrebatado bajo condiciones de violencia, intimidación y control territorial.
Alejandro Moreno afirmó que no se trató de irregularidades menores, sino de una estrategia sistemática donde operadores políticos fueron secuestrados, amenazados y obligados a abandonar la contienda. Señaló que más de mil personas vinculadas a la operación política fueron levantadas para impedir que participaran en el proceso electoral, lo que, desde su perspectiva, anuló cualquier posibilidad de competencia libre.
En ese contexto, sostuvo que lo revelado por la Fiscalía del distrito sur de Nueva York confirma que detrás de esas elecciones hubo una estructura criminal operando en favor de Morena. La acusación, explicó, documenta la participación de funcionarios de alto nivel que, presuntamente, colaboraron con el Cártel de Sinaloa para garantizar el control político del estado.
El señalamiento sube de tono al afirmar que no se trata de un solo personaje, sino de una red que incluye al gobernador, legisladores, autoridades municipales y mandos de seguridad. Para Alejandro Moreno, esto configura una estructura de poder que no responde a la ciudadanía, sino a intereses criminales que se incrustaron en las instituciones públicas.
Ante este escenario, Alejandro Moreno exigió que Rubén Rocha Moya deje el cargo de inmediato y enfrente las acusaciones sin la protección del poder. Insistió en que no puede mantenerse al frente del gobierno alguien que está bajo señalamientos de esta magnitud, y advirtió que cualquier intento de sostenerlo sería una muestra clara de complicidad institucional.
También cuestionó que se pretenda abrir espacios de diálogo con quienes están señalados por delitos graves, calificando esa posibilidad como una falta de respeto a la ciudadanía. Subrayó que no se trata de negociar, sino de aplicar la ley y garantizar que las investigaciones avancen hasta sus últimas consecuencias.
Alejandro Moreno fue más allá al advertir que este caso no es aislado y que existen otros perfiles dentro de Morena que también han sido vinculados con actividades ilícitas. Señaló que el problema no es individual, sino estructural, y que lo que hoy se revela es apenas una parte de una red mucho más amplia.
El mensaje cerró con una advertencia directa: no habrá silencio ni retroceso en las denuncias. Aseguró que continuará señalando lo que considera una infiltración del crimen organizado en la política, al tiempo que llamó a no tener miedo y a enfrentar lo que describió como uno de los momentos más críticos para la democracia en México.

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