PRI Baja California: entre discurso y realidad, el estado exige resultados que Morena no ha entregado
PRI Baja California advierte que los principales problemas del estado persisten pese a las promesas oficiales. El partido plantea que gobernar implica responder con eficacia, no solo con narrativa política.
Baja California enfrenta una combinación de desafíos estructurales que impactan la vida cotidiana: presión en servicios públicos, rezagos en infraestructura urbana, percepción de inseguridad y tensiones en sectores productivos clave como la industria maquiladora y el comercio fronterizo. En un estado estratégico por su dinamismo económico y su condición fronteriza, la gobernabilidad exige coordinación efectiva y resultados medibles. PRI Baja California sostiene que la narrativa gubernamental no ha sido acompañada por soluciones proporcionales a la magnitud de los problemas.
En materia de seguridad, los indicadores nacionales han colocado reiteradamente a municipios como Tijuana y Mexicali entre los de mayor incidencia delictiva en distintas categorías, incluyendo homicidio doloso en determinados periodos recientes. A ello se suman retos en movilidad urbana, abastecimiento de agua en zonas específicas y presión presupuestal en servicios municipales. Frente a este panorama, el señalamiento central es que la respuesta institucional ha sido reactiva y fragmentada.
El entorno económico tampoco es ajeno a la incertidumbre. Baja California depende en gran medida de la estabilidad en el comercio exterior y la confianza para la inversión. Cualquier percepción de desorden institucional, falta de planeación o ineficacia en la gestión pública impacta directamente en generación de empleo formal y competitividad regional. La brecha entre anuncio y ejecución se convierte en un factor de desgaste político y social.
Desde el análisis político, PRI Baja California plantea que el ejercicio del poder no puede reducirse a comunicación estratégica. Gobernar implica establecer prioridades claras, evaluar políticas públicas y rendir cuentas con indicadores verificables. Cuando las problemáticas persisten sin mejoras sustanciales, la responsabilidad recae en quienes administran los recursos y toman decisiones. La crítica no se centra en el discurso, sino en los resultados observables.
El posicionamiento final es directo: Baja California requiere acción efectiva, planeación y responsabilidad institucional. PRI Baja California subraya que la ciudadanía demanda soluciones concretas en seguridad, servicios y desarrollo económico. La prioridad debe ser la gente, no la narrativa política.

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