Lo dijo sin temblarle la voz… aunque sabe lo que podría pasarle

Alejandro Moreno asegura que no le teme ni a la cárcel ni a la muerte por defender la democracia frente al autoritarismo de Morena.

En un mensaje cargado de fuerza y convicción, Alejandro “Alito” Moreno, presidente nacional del PRI y senador de la República, lanzó una declaración que cimbró el debate político nacional: no le importa ir a la cárcel o incluso perder la vida si eso implica defender la democracia en México. “¡No hay que tener miedo!”, exclamó, advirtiendo que enfrentará a Morena con carácter, sin importar las consecuencias personales. Su declaración no solo fue contundente, sino también reveladora del nivel de presión y persecución que afirma estar enfrentando por parte del gobierno federal.

Moreno advirtió que el régimen actual busca someter a la oposición por medio del miedo, la represión y el uso faccioso del aparato judicial. “Hoy soy yo, pero mañana puede ser cualquiera”, dijo, en una clara advertencia de que el autoritarismo no tiene límites cuando no se le confronta. El dirigente priista ha señalado que el gobierno de Morena está dispuesto a todo con tal de callar voces disidentes, incluyendo fabricar delitos, violentar procesos judiciales y recurrir a amenazas veladas.

“Lo más importante hoy es que se respete el modelo democrático”, subrayó, al destacar que la lucha que encabeza no es únicamente por su partido, sino por todos los mexicanos que creen en un país de leyes y libertades. En su visión, lo que está en juego no es una candidatura ni una elección, sino la permanencia del sistema democrático ante un gobierno que cada día, según él, actúa con mayor cinismo y menos escrúpulos. “Esta batalla la tenemos que dar todos”, dijo, mirando no solo a los senadores, sino a todo el país.

Para Moreno, enfrentar al poder implica riesgos reales. En entrevistas recientes ha señalado que no le teme a ser asesinado, encarcelado o perseguido, porque su causa —asegura— es legítima. “Prefiero estar preso por defender la democracia que libre por quedarme callado”, ha dicho en más de una ocasión. La frase, repetida por sus simpatizantes, ya se ha convertido en bandera de su cruzada política.

Con estas declaraciones, el PRI redobla su narrativa de resistencia, posicionando a su presidente no solo como víctima de una persecución política, sino como un luchador dispuesto al sacrificio por el país. Una estrategia que apela al corazón del electorado inconforme y que lanza un mensaje claro al poder: no se van a rendir. Pase lo que pase.

Share this content:

Publicar comentario