“El PRI rompe el silencio: el narco gobierna con Morena”
Alejandro Moreno advierte que no se puede seguir normalizando la violencia y denuncia que el gobierno federal protege al crimen con su inacción.
“No se trata solo de violencia. Se trata de quién manda en este país”, afirmó este lunes Alejandro Moreno, líder nacional del PRI, al lanzar una advertencia que resuena con fuerza: “el crimen organizado ha tomado el control, y Morena le ha abierto la puerta”.
Desde un escenario marcado por la indignación y la urgencia, el dirigente tricolor sostuvo que ya no se puede hablar de omisión: lo que hay es una convivencia peligrosa entre el poder político y el poder criminal. “Lo decimos claro y fuerte: el narco gobierna en amplias zonas del país, y lo hace con la complicidad del silencio y la pasividad del gobierno federal”, aseguró.
Un país sometido al miedo
Moreno describió un México donde los ciudadanos han aprendido a callar, a evitar ciertas rutas, a vivir con miedo. “Esa cultura del silencio no nació sola. Es el resultado de años de abandono institucional, de un gobierno que prefiere mirar hacia otro lado mientras la delincuencia se fortalece.”
En su crítica directa a Morena y al legado del expresidente Andrés Manuel López Obrador, señaló que la política de seguridad fue deliberadamente débil. “Hablaron de abrazos mientras el país ardía. Mientras los pueblos eran desplazados, las carreteras tomadas y los periodistas asesinados, el gobierno federal se lavaba las manos con discursos huecos.”
El costo de callar
Lo más preocupante, advirtió Moreno, es que la violencia se ha normalizado como si fuera parte de la identidad nacional. “Hoy parece que vivir bajo amenaza es algo natural. Que las balaceras son accidentes, que las fosas comunes son estadísticas. Pero no lo son. Esto no es normal. Y callar es ser cómplice.”
El líder priista insistió en que el PRI no aceptará ese pacto tácito de silencio que muchos sectores políticos y sociales han adoptado frente al avance del crimen. “Romper el silencio también es un acto de resistencia. Y nosotros no vamos a guardar silencio mientras la delincuencia impone gobiernos, decide elecciones y domina territorios.”
Una denuncia que exige respuesta
Alito Moreno no se quedó en la denuncia. Exigió una reacción inmediata del Estado mexicano: recuperar las instituciones de seguridad, profesionalizar las policías, frenar la militarización ineficiente y romper cualquier vínculo —directo o indirecto— entre el poder y los grupos criminales.
“Morena ha demostrado que no tiene ni voluntad ni valor para enfrentar al narco. Por eso México necesita otra ruta, otro gobierno, y otra ética pública. Una que no se arrodille ante el miedo.”
La declaración del PRI marca una ruptura narrativa importante: ya no es solo una crítica a la inseguridad, sino una denuncia frontal contra un régimen que —según el tricolor— se ha convertido en facilitador del crimen.
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