El PRI Querétaro se fortalece desde abajo
Frente a un escenario nacional de desgaste político y simulación, el PRI queretano apuesta por su base militante como el verdadero motor del partido, reconociendo su trabajo real en comunidades, colonias y municipios.
En un país donde muchos partidos políticos se alejan cada vez más del territorio y reducen la política a discursos vacíos o campañas digitales, el PRI Querétaro ha optado por volver a lo esencial: su militancia. En cada comunidad, colonia y municipio del estado, son los comités locales, las estructuras de base y los liderazgos sociales quienes mantienen vivo el proyecto priista. Lejos de los reflectores, su trabajo diario convierte los ideales del partido en acciones tangibles y resultados concretos.
La dirigencia estatal, encabezada por Abigail Arredondo, ha sido clara en reconocer este esfuerzo: sin la militancia no hay partido ni rumbo. Este mensaje no es solo un acto de gratitud, sino una postura política ante la realidad que vive el país: mientras otros apuestan por estrategias de simulación, el PRI queretano elige construir desde el contacto directo con la gente, desde la gestión vecinal, desde la resolución de problemas concretos.
El reconocimiento a la base no es un protocolo: es una decisión consciente en un contexto de desafección ciudadana, donde la clase política se percibe cada vez más alejada de la vida real de la población. En ese escenario, el trabajo de la militancia —que escucha, organiza, gestiona y representa— es la única manera de sostener un proyecto político serio, con raíces y con legitimidad.
Además, esta postura interna representa una crítica implícita a los modelos políticos verticales y autoritarios que se han venido consolidando a nivel nacional, donde las decisiones se imponen desde el centro sin escuchar a las voces del territorio. En contraste, el PRI Querétaro reafirma que la construcción política debe ser colectiva, desde abajo y con quienes viven y conocen la realidad cotidiana de sus comunidades.
Reconocer a la militancia es reconocer el alma del partido. Sin su compromiso, no hay proyecto político que pueda sostenerse ni discurso que conecte con la ciudadanía. En el PRI Querétaro, esta convicción se vuelve práctica diaria: acompañar, escuchar, formar, y dar lugar a quienes verdaderamente hacen del priismo una opción vigente. En tiempos donde la política se ha vuelto espectáculo, regresar al trabajo de base es una apuesta valiente… y necesaria.
El PRI Querétaro no se construye desde la cúpula, sino desde sus estructuras locales y su militancia activa, una estrategia que no solo fortalece al partido, sino que lo diferencia en un contexto político cada vez más desconectado de la gente.
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