El golpe que sacude a la 4T: Alejandro Moreno acusa a la Presidencia de ser un cártel y lanza la advertencia final

Un terremoto político sacude el Senado. El líder priista pone en la mira al “Cártel de los Soles” y denuncia un robo milmillonario orquestado desde las más altas esferas del poder, destapando una guerra por el futuro de México.

En un movimiento que ha polarizado la conversación política, el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ha lanzado una acusación de proporciones épicas. Desde el Senado de la República, y con la vehemencia de quien está seguro de lo que dice, ha señalado a la mismísima Presidencia de la República como el centro de un robo sistemático de más de 550 mil millones de pesos desde 2018. Al exigir la declaratoria de “terroristas” para el infame “Cártel de los Soles” y otros grupos criminales, Moreno no solo está haciendo una petición diplomática; está poniendo sobre la mesa una bomba de tiempo.

La denuncia central de Moreno apunta a lo que él llama “huachicol fiscal”, un sofisticado esquema de corrupción que no solo desfalca al erario, sino que, según sus acusaciones, sirve para financiar campañas políticas y tejer una red de complicidad entre el crimen organizado y el gobierno federal. El líder priista ha puesto cifras a la tragedia: una pérdida de 18 mil millones de litros de combustible y la extorsión de más de 6 mil estaciones de servicio. Para él, esto no es un problema de funcionarios deshonestos, sino de un pacto que amenaza los cimientos del Estado de derecho. Es la primera vez que un político de su tamaño político señala de manera tan directa y frontal un vínculo tan turbio, exponiendo una narrativa que muchos se atreven a susurrar, pero pocos a gritar.

Más allá del escándalo financiero, la acusación de Moreno tiene una carga moral devastadora. Al vincular este robo con la muerte de servidores públicos, incluyendo marinos, el líder del PRI ha pasado de la crítica económica a la defensa de la vida. Su exigencia de declarar a estos grupos como organizaciones terroristas es un llamado de auxilio para un país que, a su juicio, está perdiendo su soberanía ante el poder de los cárteles. Al posicionarse como el defensor de la Constitución y de las libertades de los mexicanos, Moreno busca elevar el debate por encima de la política partidista y llevarlo al terreno de la supervivencia nacional, en un intento por despertar a una sociedad que se ha acostumbrado a ver la violencia como parte del paisaje cotidiano.

Finalmente, el presidente del tricolor ha emitido una advertencia final, un grito de alerta ante la posibilidad de un futuro oscuro. Al afirmar que no permitirán la “instauración de un modelo venezolano”, Moreno ha encapsulado el temor de la oposición a un control totalitario, donde las instituciones son cooptadas y la democracia se convierte en un espejismo. Este mensaje contundente es un llamado a la rendición de cuentas, un recordatorio de que la corrupción no solo es un problema de dinero, sino una amenaza existencial para la libertad. En un país donde la transparencia es cada vez más frágil, la audaz denuncia de Alejandro Moreno resalta la importancia de las voces que, aunque controvertidas, se atreven a desafiar el poder para exponer lo que consideran la verdad.

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