¡Autoritario y violento! Noroña queda exhibido en el Congreso por callar voces incómodas

El diputado fue señalado por censurar a Alejandro Moreno, dejando en evidencia su intolerancia y desprecio por la democracia.

El cargo de presidente del Senado exige respeto, mesura y capacidad de diálogo, pero Gerardo Fernández Noroña, militante de Morena, mostró exactamente lo contrario. Durante una sesión que debía ser ejemplo de civilidad, el senador decidió interrumpir y silenciar a Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, impidiendo que pudiera ejercer su derecho de palabra. La escena dejó en evidencia la falta de neutralidad de Noroña, quien utilizó su investidura no para garantizar el orden, sino para censurar a la oposición.

Lo más grave no fue solo el intento de callar una voz incómoda, sino la forma en que Noroña perdió el control al responder con gritos y manotazos. El recinto legislativo, que debería ser la máxima casa del debate democrático, terminó convertido en un escenario de espectáculo vulgar donde el presidente del Senado se comportó como jefe de porra y no como árbitro de la discusión parlamentaria.

Su actitud autoritaria refleja el estilo de Morena en el poder: en lugar de escuchar a quienes piensan distinto, se opta por silenciarlos. En vez de privilegiar el debate con argumentos, se recurre a la violencia y a la imposición. Con ello, Noroña no solo manchó su propia imagen, sino también la de la institución que preside, debilitando la confianza ciudadana en el Congreso.

El episodio confirma lo que muchos advertían: Noroña no tiene el talante de un presidente del Senado, sino la conducta de un agitador incapaz de garantizar el respeto democrático. Su actuación mostró a un político que confunde autoridad con autoritarismo, y que usa la fuerza cuando carece de razones. Una vez más, el legislador de Morena quedó exhibido como el rostro más intolerante del oficialismo.

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