Aulas en ruinas y techos colapsados: la herencia educativa de Morena
El PRI Campeche acusa al gobierno estatal de incumplir con la mejora de la infraestructura educativa, a pesar de millonarios presupuestos.
Desde el Comité Directivo Estatal del PRI en Campeche se lanzó un pronunciamiento contundente: la educación pública en el estado atraviesa una crisis estructural, agravada por el abandono, la opacidad en el uso del presupuesto y la simulación institucional. De cara al informe de gobierno de la mandataria Layda Sansores, programado para este 1 de agosto, el partido exige explicaciones claras sobre qué se ha hecho con los recursos asignados al sector educativo.
“No se puede hablar de transformación educativa mientras miles de niñas, niños y adolescentes estudian en aulas colapsadas, sin luz, sin ventilación, con techos que se filtran o mobiliario roto”, denunció el PRI, tras asegurar que el estado de muchas escuelas en Campeche es “propio del siglo XIX”. En varios casos, señalaron, los estudiantes ni siquiera tienen aulas y toman clases bajo árboles o lonas improvisadas.
“Queremos hechos, no cifras maquilladas”
La exigencia del PRI va más allá de una declaración partidista: se basa, aseguran, en decenas de denuncias ciudadanas recogidas por padres de familia, docentes y directivos escolares que reportan obras inconclusas, constructoras fantasma y presuntas irregularidades en licitaciones públicas.
“Este 1 de agosto no aceptaremos otro informe lleno de cifras maquilladas. Queremos respuestas verificables: ¿Dónde están las escuelas nuevas prometidas? ¿Dónde están las techumbres, los baños dignos, el mobiliario? ¿Dónde están los millones presupuestados?”, cuestionó el partido, respaldando la inconformidad de cientos de comunidades afectadas.
Educación: un derecho deteriorado, una deuda con el futuro
En su posicionamiento, el PRI Campeche subrayó que el deterioro del sistema educativo representa una de las mayores deudas sociales del actual gobierno estatal, pues afecta directamente el futuro de las nuevas generaciones.
“Negar el acceso a una educación digna es condenar al estado a la marginación. Es cerrarles las puertas a miles de niñas y adolescentes que merecen una oportunidad de salir adelante. Y es una falta grave que no puede ser encubierta con discursos vacíos ni propaganda oficial”, señaló el partido, quien reiteró que su papel es dar voz a la ciudadanía, no hablar por sí mismo.
“No hay transformación si no hay transparencia”
El PRI también advirtió que se han destinado millones de pesos a programas educativos y obras que, en la práctica, no han tenido impacto visible. Mientras tanto, agregan, el gobierno estatal ha preferido invertir en bardas con mensajes propagandísticos que en infraestructura real.
“Si la gobernadora Layda Sansores no puede presentar una sola obra educativa de verdadero impacto, debe reconocer públicamente que ha fallado, y rendir cuentas sobre el destino de los recursos”, exigieron.
Informe bajo presión
El partido concluyó que el próximo informe de gobierno no puede convertirse en una puesta en escena vacía. “El 1 de agosto debe marcar el inicio de un proceso de transparencia real. De lo contrario, será otro capítulo vergonzoso en la historia del abandono sistemático que ha sufrido la educación pública bajo este gobierno”.
La exigencia no es menor. En un contexto donde el hartazgo social por las condiciones escolares ha ido en aumento, diversos sectores educativos también han comenzado a alzar la voz. La presión se incrementa, y con ella, la demanda de un cambio de rumbo. La educación, coinciden todas las voces, no puede seguir siendo ignorada.
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