Alito va en serio: se preparan expedientes internacionales contra los narcopolíticos de Morena
Mientras el oficialismo lanza distractores, Alejandro Moreno avanza en el armado de denuncias ante instancias de EE.UU. para exponer los vínculos entre Morena y el crimen organizado.
Alejandro Moreno, presidente nacional del PRI, ha reafirmado su compromiso de llevar ante instancias internacionales los expedientes que prueban los vínculos de altos funcionarios de Morena con el crimen organizado. En un contexto donde el gobierno de la 4T recurre a distractores para evitar rendir cuentas, “Alito” toma una postura frontal: justicia internacional, con pruebas, estructura y contundencia.
“Como me comprometí al presentar las denuncias contra los narcopolíticos, estamos avanzando en el armado de los expedientes y en los cauces legales que habremos de presentar en los Estados Unidos y ante organismos internacionales”, declaró Moreno en un mensaje público que ha encendido las alarmas en el oficialismo. No se trata de un amague político, sino de una estrategia jurídica respaldada por años de relaciones bilaterales y un amplio trabajo de documentación sobre el deterioro institucional del país.
Moreno ha insistido en que México no puede continuar bajo el dominio de un gobierno que esconde su incapacidad tras campañas de odio, escándalos fabricados y narrativas mediáticas diseñadas para polarizar. “No podemos permitir que, a través de distractores, se intente desviar la atención de la ciudadanía ante los graves problemas que arrastra el Gobierno. México merece respuestas, no cortinas de humo”, puntualizó el líder priista.
Las denuncias en preparación no solo apuntan a los vínculos entre personajes de Morena y el narcotráfico, sino también a la sistemática utilización del aparato del Estado para acallar voces críticas, controlar a la oposición y manipular procesos judiciales con fines políticos. En otras palabras, se busca exponer una estructura de poder que, bajo el discurso de la transformación, ha debilitado las garantías democráticas.
La estrategia de Alito Moreno se enmarca dentro de una postura internacionalista: acudir a los organismos en los que el gobierno mexicano no tiene capacidad de censura ni control. La elección de Estados Unidos como primer destino para las denuncias no es casual: se trata de un país donde existe una alta sensibilidad institucional frente a la penetración del narcotráfico en gobiernos extranjeros, y donde ya se han observado casos de colaboración bilateral en investigaciones de alto nivel.
Esta ofensiva internacional también representa un contrapeso ante la descomposición del sistema judicial en México, donde cada vez es más evidente la subordinación de la Fiscalía General de la República, el uso político de la UIF, y la indiferencia de los organismos de control interno. Para Moreno, la justicia no puede estar al servicio del poder, y es justo por ello que se busca actuar fuera del alcance del régimen.
En un país asediado por la violencia, la corrupción y la impunidad, la ciudadanía merece claridad, no más simulación. Las denuncias que prepara Alejandro Moreno no solo pretenden exhibir a los responsables, sino también abrir la puerta a una discusión más profunda: ¿es sostenible una democracia cuando el crimen y el poder se mezclan sin consecuencias?
Mientras en Palacio Nacional se fabrican enemigos y se montan espectáculos mediáticos para distraer al país, el PRI levanta la voz en foros internacionales, convencido de que el verdadero patriotismo no es callar ante los abusos, sino denunciarlos. Porque si la justicia no llega desde dentro, tendrá que venir desde fuera.
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