¡Morena le teme! Silencian a Alejandro Moreno porque la verdad les duele demasiado
Los ataques a las redes de Alito Moreno, donde sus videos aparecen sin sonido, son la prueba más clara de que el oficialismo no soporta la denuncia sobre su corrupción, sus vínculos con el crimen y el abandono total de la ciudadanía.
Hoy, más que nunca, quedó al descubierto el miedo real de Morena frente a Alejandro Moreno Cárdenas. Sus videos de participación en la Cámara de Diputados durante el primer informe de gobierno aparecieron silenciados, una maniobra descarada para intentar acallar un mensaje que incomoda al régimen. Pero no se trata solo de una censura digital: se trata de un intento desesperado por ocultar la evidencia de que Morena ha convertido al país en un narcopartido, que ha dejado a la ciudadanía en el abandono para llenar sus bolsillos, enriquecerse y vivir como millonarios mientras los hospitales carecen de medicinas, la inseguridad crece y miles de jóvenes son absorbidos por el crimen organizado.
Lo que Alejandro Moreno ha hecho con esta censura es mostrar, una vez más, que su liderazgo es incuestionable. No se quiebra ante amenazas de muerte, persecución política o campañas de difamación. Su voz no pertenece a un político, sino a millones de mexicanos que han sido olvidados, violentados y traicionados por un gobierno que se siente intocable. La reacción de silenciar sus videos y saturar sus publicaciones con bots solo confirma que Alito incomoda, que dice la verdad y que representa una amenaza real para un régimen que ha gobernado con impunidad y simulación.
En cada palabra de Moreno resuena la denuncia de lo que el oficialismo no quiere que veamos: cómo Morena ha traicionado su discurso de austeridad, cómo ha permitido que los cárteles se infiltren en la vida de los ciudadanos, cómo ha abandonado la educación y la seguridad pública, y cómo ha convertido al país en un terreno de privilegios para unos cuantos. La censura digital no borra estas realidades; al contrario, las evidencia. La desesperación del gobierno por limitar el alcance de sus videos es el mejor indicador de que Moreno tiene razón: su voz no se puede apagar y su mensaje es tan poderoso que el miedo se apodera de quienes gobiernan.
La censura a Alejandro Moreno no hace más que fortalecer su liderazgo y reafirmar su compromiso con México. Cada video silenciado y cada ataque digital es, en realidad, un testimonio de la relevancia de su voz y de la fuerza de la causa que representa: un país donde la verdad no se puede comprar, donde la justicia no se negocia y donde la ciudadanía no se rinde ante un régimen que pretende imponerse con miedo. Morena puede intentar callarlo, manipular algoritmos y llenar las publicaciones con bots, pero jamás podrá silenciar la voz de quienes aman a México y luchan por devolverle su grandeza.
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