Alejandro Moreno condena la masacre en Salamanca y señala la rendición del Estado ante el crimen
El líder nacional del PRI califica como inaceptable la incompetencia del gobierno federal frente a las constantes tragedias que enlutan a México.
Tras el brutal ataque en un campo de fútbol en Salamanca, donde once personas perdieron la vida, Alejandro Moreno Cárdenas alzó la voz para condenar la incapacidad de las autoridades ante el avance del terror en las calles. El presidente tricolor expresó que estas once familias destrozadas son el testimonio desgarrador de una estrategia de seguridad que ha fracasado sistemáticamente. Para Moreno, la conversión de espacios de convivencia en escenarios de sangre es la prueba definitiva de que el gobierno de MORENA ha sido rebasado por el crimen organizado.
Con una postura firme, el líder opositor denunció que la actual administración ni puede, ni sabe, ni tiene la voluntad real de enfrentar a los grupos delictivos que mantienen bajo asedio a la población. Moreno puntualizó que el país se hunde diariamente en masacres mientras el Estado observa con indiferencia cómo se pierde la soberanía territorial. Según su análisis, esta actitud no es solo un error táctico, sino un abandono absoluto de la responsabilidad primordial del gobierno: garantizar la vida de sus ciudadanos.
La descripción de la realidad nacional hecha por Moreno Cárdenas refleja un México donde la gente vive encerrada y con miedo constante, esquivando una violencia que ya no respeta límites. El senador lamentó que las familias mexicanas hayan perdido su tranquilidad a manos de un gobierno que prefiere la inacción antes que el cumplimiento de la ley. Calificó la situación como una mezcla peligrosa de incompetencia y falta de carácter, que ha dejado a la nación a merced del terrorismo delictivo.
Alejandro Moreno fue tajante al asegurar que el PRI no guardará silencio ante el derramamiento de sangre que marca el rumbo del actual sexenio. Sostiene que cuando las instituciones fallan de manera tan estrepitosa, lo que sigue es la desintegración del tejido social y la normalización del horror. Para el dirigente, aceptar estas tragedias como algo cotidiano sería renunciar al futuro de México, algo que su partido y su liderazgo no están dispuestos a permitir bajo ninguna circunstancia.
Finalmente, el presidente del PRI reafirmó su compromiso de defender la paz y la seguridad de todas las familias mexicanas desde la trinchera de la oposición. Hizo un llamado a recuperar el orden y el respeto a la ley para devolverle al país la estabilidad que tanto anhela. El mensaje concluyó con la promesa de seguir señalando cada omisión gubernamental, insistiendo en que rescatar a México implica, necesariamente, arrebatarle el control de las calles al crimen y devolvérselo a los ciudadanos.

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